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Institución: Instituto Nicolás de Federman (Riohacha-Guajira)
Estudiante facilitador: Álvaro Pérez
Correo Electrónico: Red_insnife@hotmail.com
COLOMBIA NECRÓFAGA
Presentado por: Álvaro Pérez Beatriz Camargo Maira Ortiz Keshia Romero
Presentado a:
III Simposio Nacional de Juventudes
COLOMBIA NECRÓFAGA
Queremos comenzar esta ponencia con un poema que lleva el mismo nombre de nuestra ponencia escrito por Álvaro Pérez dirigido hacia los grupos alzados en armas.
Disfrutan del dolor del inocente se pasean destruyéndonos la vida No nos dejan ser felices ni un instante nos acaban y nos dejan sin salida ¿Es que acaso no se dan cuenta de todo el daño que hacen? ¿Es que acaso están ciegos o es que son muy ignorantes?
Acaso no les parece estúpido hablar de una “lucha por el pueblo” Cuando lo único que quieren es comerse nuestros muertos Sus ideales se van pudriendo bajo sus actos radicales Creen poder obtener respeto actuando peor que animales
Cada vez que abro los ojos surgen cientos de atentados Cuantos seres inocentes que fallecen en sus manos Matar gente, gran propuesta, típico de delincuentes No se les pasó por la cabeza algo más inteligente
Dicen algo, hacen lo opuesto, esa es su filosofía ¿Cómo creer en sus palabras? palabras de terroristas Si algún día me secuestran o me muero yo en sus manos Quiero que lean estos versos guerrilleros desgraciados.
Se entiende por necrófago a aquél que se alimenta de cadáveres, por eso colocamos éste titulo, porque es la manera en que vemos a nuestro país, como una nación que se nutre de las muertes y del dolor de las personas, sabemos que suena antipatriótico y es doloroso que ese sea nuestro punto de vista y el de muchas otras personas, siempre se ve a Colombia como una sociedad bárbara, peligrosa o como nosotros le llamamos necrófaga. Pero tal vez sea esa la verdad, lo
necrófago lo vemos día a día en la realidad en que estamos viviendo, es duro
que no se pueda salir de las casas sin el temor de un ataque violento, es duro
que nosotros tengamos que ver un país destrozarse de esta manera, nos duele que
por algunas personas la imagen de nuestro país se venga al piso, no es justo que
el trabajo de muchos Colombianos sea despreciado solo porque existe gran
cantidad de intolerantes en nuestra nación, nos duele que este sea nuestro
futuro enfrentarnos a un país casi putrefacto, y ante todo nos duele la
posibilidad de que a nuestros hijos también tendrán que crecer en este ambiente
en el que abunda el secuestro, la corrupción, la violencia. Pero esto no es nada nuevo desde los comienzos Colombia ha venido sufriendo; son sucesos tras sucesos que ha su paso van dejando una gran huella de dolor, hubo gran regocijo tras la independencia, pero no bastó con ser autónomos o libres, siempre ha habido una lucha por el poder, la cual que nos llevó a la patria boba. Estando en la guerra de los mil días perdimos a Panamá, que tan triste puede ser la situación de un país que uno de sus estados exija independencia. Son muchos los hitos de violencia y tristeza en Colombia tales como el asesinato de Jorge Eliécer Gaitán, el secuestro de Ingrid Betancur, el collar bomba hace un par de años, el asesinato del arzobispo de Cali, y en este preciso momento hay miles de secuestrados y de desplazados por la violencia. Tal vez lo más grave del conflicto armado es el impacto que tiene sobre los niños que presencian las tomas y las masacres y, en menor grado, sobre los que de tanto verlas por televisión las comienzan a asumir como parte de su cotidianidad. O tal vez el problema de Colombia no es la raza, ni la cultura, ni la ausencia del estado. Es el uso creativo de la inteligencia para no solucionarlo. Pero no hay por qué continuar con tal barbarie, se puede producir un cambio simplemente empezando por nosotros los jóvenes, este país un día va a ser gobernado por uno de nosotros, pero no hay que esperar para lograr un cambio, hay que dejar de culpar de todo lo que pasa en nuestro país a los grupos armados, a las autoridades o al presidente, o también vamos a amedentrar al próximo presidente si no logra la paz, la paz es una palabra muy usada mejor hablemos de armonía, lo cual es un proceso lento y que debe empezar desde cada uno, la convivencia, la tolerancia la unidad no se logran estando unos cuantos sentándose a charlar en una mesa mientras dicen algo y hacen lo otro. Hace poco leíamos el diario de una joven como cualquiera de nosotros, Leszli Kalli quien fue secuestrada el 12 de abril de 1999 y permaneció 373 días en manos de la guerrilla en esas páginas de ese diario encontramos una parte que llamo nuestra atención y creo que muchos que han sufrid el problema del secuestro se identifican con ella. ¡No soy escudo! “Renuncio al secuestro. Renuncio que tomen mi vida por escudo, bien sea con fines políticos o económicos. Yo, señores al igual que ustedes, soy una persona, y por lo tanto merezco el respeto de mi libertad. No importan mis ideas políticas ni la clase social o económica a las que pertenezco: por encima de todas las cosas soy un ser humano. El derecho a mi libertad me fue concedido en el momento en que llegué a este mundo.” Nosotros somos la juventud, el futuro inmediato de esta nación, somos los que vamos a resolver los conflictos que de este país o por lo menos haremos el intento. El significado de juventud varía según la persona para un científico tal vez sea una materia dentro de la cual se propone transformar un joven de objeto a sujeto de estudio, para el médico, un motivo de investigación clínica, para efectos de prestar un servicio eficaz frente a las enfermedades frecuentes, y para el político, una interesante masa de votantes para conquistar con miras las elecciones. Pero, ¿qué significará la juventud para los terroristas?, ¿Acaso también nos ven como parte del pueblo por el que supuestamente “están luchando”? ¿O nos consideran otro blanco vulnerable de este país?. No queremos que se ignore nuestra situación, ni mucho menos que se ignore nuestra posición ante la problemática de este país, queremos que se nos vea como la solución, como unas personas preparándose a afrontar el reto de ser adultos, que se nos vea como una masa que no esta dispuesta a bajar la cabeza ni a cerrar los ojos mientras nuestra nación se destroza, porque con ella se destroza una gran parte de nosotros. Sí, es cierto que muchos jóvenes carecemos de la experiencia necesaria para diseñar y construir un aeropuerto, un puente, un hospital, o para manejar presupuestos públicos o para pronunciar discursos en el congreso de la República. Pero, si nuestra estructura ética, nuestra disposición espiritual para la paz, nuestro anhelo de una sociedad mas justa y de más oportunidades se trasladan a la realidad política, económica y social del país, este será sin duda un territorio fértil para la democracia. En todo caso, quien es joven en la actualidad posee los suficiente elementos de información para analizar no sólo la historia de Colombia sino aquello que vivieron sus anteriores generaciones, y comprender el esfuerzo de quienes ahora son llamados “viejos” tratando de no cometer los mismos errores. El reto de convertirnos en un grupo social eficazmente organizado es una tarea nuestra, así como reflejamos con mayor dramatismo los problemas de una sociedad, también somos los mejores interpretes del sueño de convivencia política, de los ideales de confraternidad y de la inagotable imaginación creativa del género humano. En una ocasión Fidel Castro dijo: “Nuestros enemigos dicen que tenemos dificultades, y en eso tienen razón nuestros enemigos. Dicen que tenemos problemas, y en realidad tienen razón nuestros enemigos. Dicen que hay descontento, y en realidad tienen razón. Dicen que hay irritaciones, y en realidad tienen razón nuestros enemigos. Como ven, no tenemos temor de admitir cuando nuestros enemigos tienen razón. Y si algunas de esas cosas que decimos las explota el enemigo y nos producen vergüenza, ¡Bienvenida sea la vergüenza! ¡Bienvenida sea la pena si sabemos convertir la vergüenza en dignidad!. ¡Si sabemos convertir la vergüenza en moral!”.(Discurso de Fidel Castro el 26 de Julio de 1972)
Conocemos que en este punto la mayoría de los colombianos dicen que la paz o la
armonía son imposibles, cuentan que Napoleón borró de su diccionario la palabra
imposible; así quería reforzar su confianza y su coraje.
Nuestro reto es algún día poder cambiar el nombre de esta ponencia, poder entre
todos mostrarnos a nosotros mismos y al mundo de que no estamos hechos para
comer cadáveres si no para alimentarnos de humanidad.
Bibliografía
.KALLI Leszli. Secuestrada. Planeta Colombiana Editorial S.A.2000.Santafé de Bogotá En este libro nos narran las vivencias de una joven secuestrada durante más de un año, nos ayudó a entender más sobre la cruda realidad del secuestro un hecho que no es ajeno a ninguno, también nos ayudo a entender la importancia de una juventud libre.
.MEJÍA ARCILA María y MANRIQUE BOEPPLER Ramón. Juventud, constitución y democracia. Educar Editores S.A. Santafé de Bogotá. 1995 Este libro colaboró en nuestra idea de que el joven no tiene por qué estar ajeno a la situación de una nación. También nos mostró la importancia de nuestra participación en la sociedad.
.Revista Semana.Enero 15-22 de 2001.Edición 976.Publicaciones Semana. Esta es una revista que nos expuso diferentes puntos de vista de la situación colombiana, nos brinda una opinión crítica que nos orientó en nuestra idea de definir una solución para este país.
.CARDENAL Ernesto. En cuba. La Habana.1998 Este libro nos expone la situación de un país comunista que a pesar de sus dificultades logra mantener un individualismo único, de este libro tomamos unas palabras muy sabias de Fidel Castro. |