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“COMO ASUMIR EL RETO DE MIS CONFLICTOS COTIDIANOS”
TERCER SIMPOSIO NACIONAL DE JUVENTUDES GRANDES CONFLICTOS, GRANDES RESTOS. EDUQUEMONOS PARA LA CONVIVENCIA.
COLEGIOS COMFANDI “MIRAFLORES” Y “EL PRADO”
CALI, MARZO DE 2.002
“COMO ASUMIR EL RETO DE MIS CONFLICTOS COTIDIANOS”
DIANA MARCELA AGUIRRE GONZALEZ LINA PATRICIA HERNANDEZ RIASCOS LUIEDUARDO MUÑOZ PARRA EDUARDO RODRIGUEZ CIRO MARIA DEL ROSARIO LOPEZ POTES
COLEGIOS COMFANDI “MIRAFLORES” Y “EL PRADO”
CALI, MARZO DEL 2.002
INTRODUCCION
El presente documento da cuenta del trabajo realizado acerca de los conflictos en los que nos vemos envueltos los jóvenes diariamente, la posición que tomamos frente a ellos y algunos apuntes para una propuesta alternativa de resolución de conflictos. La metodología que se adoptó, comprendió varios momentos.
En primera instancia se conformó con mucho entusiasmo el grupo que participaría en el Simposio, dándonos a la tarea de explorar las expectativas que cada uno tenía frente a su vinculación al evento, lo mismo que sus posibilidades y limitaciones. Al mismo tiempo surgían acalorados debates en los que aparecía inevitablemente y por fortuna, nuestra subjetividad y los preconceptos que manejábamos del tema en cuestión. Iniciamos entonces la búsqueda y consulta bibliográfica para reforzar o en ocasiones desechar nuestros argumentos iniciales. Menudo lío. Encontrábamos que mucho se habíaescrito sobre el tema, mas el tiempo disponible para elaborar el escrito no era nuestro major aliado. Aún así, nos dimos a la tarea de consultarlos en largas jornadas de lectura, discusiones y puestas en común, espacios que nos enriquecieron de una manera asombrosa al tiempo que íbamos estructurando nuestros puntos de vista y fortaleciendo los lazos entre los integrantes del grupo.
Abordamos de igual manera una búsqueda empírica entrevistando a veinte jóvenes –como nosotros- entre 14 y 18 años para tener una pequeña muestra sobre lo que ellos identificaban como sus conflictos cotidianos y la forma cómo se comportaban frente a éstos.
No queremos ser pretensiosos con lo que aquí planteamos. Mucho de lo que aquí se dice ya no es novedad en los círculos de especialistas. Pero esto es lo que nos preocupa. Los hallazgos de los estudiosos siendo tan importantes no logran permear al grueso de la población; solo se ven esfuerzos aislados por reflexionar e incidir en la realidad de nuestro país. Queremos aclarar que si bien encontramos en el desarrollo del presente ejercicio que la violencia armada afecta nuestra cotidianidad, éste no es el único conflicto que aparece referenciado por los jóvenes, ya que los conflictos atraviesan todas las esferas de la vida social.
Dada la complejidad del tema, lo hemos abordado desde diferentes puntos de vista, resaltando algunos aportes que puedan ayudarnos a ver el conflicto con una actitud positiva, como un fenómeno inherente a nuestra cotidianidad y del cual se puede sacar el major provecho a partir de una pedagogía que nos prepare para asumirlos dentro de principios democráticos de convivencia, donde la equidad, la justicia y el reconocimiento del otro sean los cimientos para contruir una alternatia de solución diferente a las usadas comúnmente por los actors socials, como la agresión física o verbal, la indiferencia, la eliminación del oponente, entre otros.
Agradecemos la oportunidad que se nos ha brindado para participar en el III Simposio Nacional de Juventudes que se constituye en un gran evento donde los jóvenes podamos expresarnos a cerca de lo que sentimos y pensamos de nuestra realidad y para confirmarles que todavía no hemos perdido la esperanza de construir un país en el que aprendamos a negociar los conflictos y a no matarnos por pensar y ser diferentes.
“Me afecta diariamente el amor ya que no encuentro solución alguna… …Yo soy un conflicto ya que muchas veces no le encuentro sentido a mi vida y empiezo una discusión conmigo misma…” Carolina
“Una ya no puede salir porque en cualquier momento te roban, te matan o te secuestran…” Andrés
“…Cuando me hacen algo no les hablo hasta que me pidan disculpas o hasta que se me pase la rabia.” Maira Alejandra
“Siento bronca por los picados de locos porque se creen lo máximo; me gusta sentir la bronca y no hago nada frente a esto.” Juan David
“Los cuchos nos ven como las ovejas negras del barrio.” Milton
“Me afecta diariamente discutir con mi mama y mi hermana pues hay puntos en los que realmente no nos entendemos o nos ponemos de acuerdo…” Diana
“Me gusta escuchar la música rock a todo volumen y eso a mi papa le fastidia y se pone histérico… entre él máas me regaña yo más le subo el volumen.” Carlos
“No estoy de acuerdo con el punto de vista de mi padre. Trato de solucionar estos problemas tratando que ambas partes queden satisfechas pero siempre trato de llevar la razón.”
“Después de las diez nos tenemos que abrir porque vienen los encapuchados y nos quiebran.” Zorro
“COMO ASUMIR EL RETO DE MIS CONFLICTOS COTIDIANOS”
En todas las situaciones difíciles de la vida, y en especial los problemas, queremos deshacernos de ellos lo más pronto possible. No es fácil asumir la responsabilidad de un problema aunque el problema sea de uno. En general a nadie le gusta tener dificultades, por esto cuanto más rapido nos deshagamos del problema, más tranquilos estaremos. De modo que si yo tengo un problema, ¿qué hago con él? Tal vez no quiera resolverlo yo mismo, tal vez no sepa como solucionarlo, tal vez la solución sea demasiado difícil, tal vez yo piense que otra persona lo puede resolver más rápidamente, major o más fácil; o tal vez sólo deseo dshacerme de él. Hernández (2002)
Partimos de la idea que nosotros los jóvenes podemos llegar a ser protagonistas históricos del cambio social. Es ésta una invitación a mirar desde otra perspectiva nuestro rol en la sociedad, más allá de la mirada acusadora y estigmatizante que nos ubica como generadores de conflicto. En términos generales a los jóvenes se nos ha excluido de la toma de decisions en los diferentes micro escenarios de la vida social. Se nos ha catalogado como inestables, poco responsables, inmaduros, desubicados, apáticos o indiferentes a la diversidad de situaciones problemáticas o conflictos que puedan presentarse. Salvo casos excepcionales, no se nos ha permitido participar de forma activa en la sociedad, pues ésta es dominada por “adultos”, quienes creen que sus puntos de vista y manera de hacer las cosas son las más adecuadas y viables, ubicándonos en una situación de marginalidad y exclusion. (Moser y Mcllwaine, 2000).
En el presente documento, tomamos el conflicto como “situación en la que un actor (una persona, una comunidad, un estado, etc.) se encuentra en oposición constante con otro actor (del mismo o diferente rango), a partir del momento en que persiguen objetivos incompatibles (o éstos son percibidos como tales), lo que los conduce a una oposición, enfrentamiento o lucha” (Cardona, 1998). Consideramos que el conflicto es el motor del cambio, indispensable para que la sociedad evolucione. Es algo inherente al ser humano y puede llegar a ser muy positivo, todo depende de la forma en que se asuma.
Sabemos que la vida de todo ser humano transcurre dentro de una compleja red de interacciones socials, dentro de las cuales el conflicto es permanente, manifestándose de una manera evidente o permaneciendo en estado latente. Un niño cuando nace está inmerso en formas practices de interacción donde los agents socializadores utilizan diferentes instrumentos para garantizar la tradición social y cultural, y su sentido de pertenencia a ella. Los especialistas denominan a este proceso como formas de socialización primaria y secundaria, a través de las cuales se realiza el aprestamiento para la vida social, el desarrollo de habilidades, formas de conocer e interpretar, formas de asociación, reconocimiento de figures de autoridad y expresiones valorativas.
Estos aprendizajes ocurren de manera natural sin que los individuos tengan conciencia de ello; se incorporan de una manera eficaz por producirse de una manera repetitiva, rutinaria e inmediata en lo que se denomina vida cotidiana y es en esa cotidianidad donde se realiza la aprehensión de la cultura.
“La vida cotidiana es la vida del hombre entero, es decir que él participa con todos los aspectos de su individualidad y de su personalidad. Allí se ponen todos los sentidos, las capacidades intelectuales, las habilidades manipulativas, los sentimientos, las pasiones, ideas e ideologies. El hombre de la cotidianidad es activo y goza, obra y recibe, es afectivo y racional.” (Pérez, 2001)
La vida cotidiana es la esencia de lo social, no esta ubicada por fuera del desarrollo histórico. En la vida cotidiana actuamos por imitación de los otros. De nuestro entorno más próximo se toman las pautas de comportamiento y de convivencia. Es en la cotidianidad donde se pueden vivir además, la dominación, la agresión, la competencia, la colaboración o el respeto. ¿Qué pasa entonces en una sociedad donde la mayor parte de nuestros parámetros de socialización son de agresión, irrespeto, uso de la fuerza, corrupción, la ley del más fuerte o el silencio cómplice?
El conflicto es un fenómeno cotidiano y se expresa en todas las instancias de la vida, en todos los espacios en los cuales nos desenvolvemos ‘ hogar, trabajo, estudio ‘ y por tanto atraviesa todas las relaciones socials, aunque en algunos casos no sea percibido de manera directa por sus protagonistas, dada su repetición. Observando los conflictos a los que nos enfrentamos a diario, podemos destacar los siguientes: conflictos familiars, interpersonales, socials, económicos, politicos y armadas. Generalmente asumimos diferentes actitudes frente a ellos, como la indiferencia o negación de los mismos, agresión física o verbal, y en ocasiones nos refugiamos en universos personales o colectivos (la música, drogas, deporte, entre otros). Sin embargo, en contados casos tratamos de resolverlos a través del diálogo.
Dependiendo de la concepción que tengamos del conflicto, en esa dirección intervendremos, teniendo en cuenta como prioridad, la posición del otro; respetando sus intereses y creencias. Evitando que éste se desarrolle destructivamente, de tal manera que llegue a situaciones violentas. Lo ideal sería resolverlo por medio de acuerdos y diálogos entre los actors, en donde cada uno pueda satisfacer sus necesidades. Y lo más importante es asumirlo desde un principio con una actitud positiva.
Una propuesta alternativa del conflicto es la resolución cooperativa del mismo, estrategia que tiene en cuenta el fortalecimiento de la afirmación personal, la confianza, el desarrollo de competencies comunicativas, el sentido de pertenencia, valores para la convivencia y la justicia. Esta estrategia solo es possible dentro de un proyecto de democracia participative, sin olvidar que la cultura democrática no se aprende por medio de normas o practices que pretendan serlo. Solamente en la medida en que seamos concientes de nuestro lugar protagónico en las diferentes esferas de lo social y cuando entremos a analizar de una manera crítica el medio en el cual nos desenvolvemos, reconociendo la pluralidad de puntos de vista, de intereses y necesidades, lograremos interacciones que permitan generar acuerdos, instancias de diálogos y concertación. El instrumento por excelencia para hacer realidad este planteamiento, consideramos que sería la educación que forme a los individuos en la adquisición de habilidades o competencies socials para una real convivencia solidaria y democrática que trascienda y transforme a todas las esferas de lo cotidiano.
BIBLIOGRAFÍA
BONILLA, Guido y otros. (1996). Conflicto y Justicia. Instituto para el Desarrollo de la Democracia “Luis Carlos Galán”. Bogotá
CAJIAO, Francisco. (1994). Poder y Justicia en la escuela colombiana. Fundación FES. Bogotá.
CARDONA, Alfonso. (1998). La paz como un fin de la resolución de los conflictos ambientales. Corporación Autónoma Regional del Valle del Cauca. Manuscrito.
LOPEZ, María del Rosario. (2000). A la salida nos vemos. Exploración sobre el manejo del conflicto en el Colegio Comfandi “El Prado”. (Manuscrito)
Memorias del simposio Internacional “Jóvenes en Conflicto y alternativas de futuro”. (2002). Corporación Juan Bosco. Cali
*MOLANO, Alfredo. (2001). Trochas y fusiles. El Áncora Editores. Bogotá.
*MOSER, Caroline y MACILWAINE, Cathy. (2000). La violencia y la exclusion en Colombia. Tercer Mundo Editores. Bogotá.
*PECUAT, Daniel. (2001). Guerra contra la sociedad. Editorial Planeta Colombiana, S.A. Bogotá.
PEREZ, Diego y MEJIA, Marco Raúl. (1996). De Calles, parches, galladas y escuelas. Cinep. Bogotá.
*PEREZ, Teodoro. (2001). Convivencia solidaria y Democrática. ISMAC. Bogotá.
*VANEGAS, Gildardo (1998). Cali tras el rostro oculto de las violencias. Instituto Cisalva, Universidad del Valle. Cali.
NOTA: Los libros que aparecen señalados con asteriscos, fueron consultados y se adjunta su respectiva reseña o comentario. Los demás fueron leídos total o parcialmente mas no se elaboró un informe escrito sobre su contenido. Para cualquier observación dirigirse a los siguientes correos electrónicos: |