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Conversatorio # 8
Cómo Asumir el reto de mis conflictos cotidianos
Presentado por
ESTUDIANTES INSTITUTO CALDAS
Catalina Carrillo, Laura Cristina Aparicio, Isabel Cristina Forero, Natalia Suárez, Nadia Ximena Rojas y Diego Gómez
Presentado a Coordinadores Tercer Simposio Nacional de Juventudes: Eduquémonos para la Convivencia
Bucaramanga, Marzo 22 del 2002
El conflicto Como parte de nuestra vida
en muchas oportunidades nos hemos enfrentado a diferentes situaciones donde nos relacionamos con persona que piensan y actúan contrario a nosotros, sintiéndonos amenazado, situación que nos lleva a defender únicamente nuestra posición, sin analizar o contemplar las posiciones de los demás.
Nuestro colegio, la familia y los grupos de amigos son micro sociedades donde ponemos a prueba nuestra tolerancia. Por esto la importancia de intentar comprender el lugar de otro y de esta forma entender su percepción de la vida, la cual se ve influenciada por diferentes aspectos como la experiencia, los conocimientos adquiridos, la características heredadas y la diversidad de entornos sociales e históricos que marcan el pensar y el sentir de cada individuo, de modo que no podemos esperar que existan pensamientos únicos e irrebatibles.
Comúnmente asociamos los conflictos como la manera violenta de enfrentarnos unos con otros, pero en realidad un conflicto puede estar expresado en choque de ideologías, en la posibilidad de ampliar nuestra noción de mundo y de evaluar nuestras acciones. Por eso en el III Simposio Nacional de Juventudes, “eduquémonos para la convivencia”, es nuestro propósito enfatizar en los conflictos cotidianos, aquellos problemas a los que nos enfrentamos día a día. De igual manera vamos a analizar sus causas, consecuencias y posibles soluciones, pues “ SI HACEMOS PARTE DEL PROBLEMA, PODEMOS HACER PARTE DE LA SOLUCION ”[1]
Si analizamos detenidamente el origen y ventajas de la divergencia, podremos implementar alternativas para el diálogo, por que lo significativo no es la ausencia de conflictos sino de espacios y mecanismos de concentración.
Cuando no sabemos manejar nuestras controversias y las dejamos pasar de un tono amigable a uno violento, esto pueden ocasionar un sinnúmero de inconvenientes, entre los cuales podemos mencionar la ruptura de nuestras relaciones afectivas, que impiden nuestra posibilidad de crecer en sociedad.
De todo lo anterior podemos deducir que los conflictos estarán presentes en el transcurso de nuestra vida y por eso debemos aprender a convivir y transformar nuestro pensamiento, para que nuestra existencia se dignifique a través del mejoramiento de nuestro entorno, de manera que nos proyectemos en la diversidad humana.
La compleja situación social y política del país es la pauta de las nuevas generaciones. Nuestro pensamiento y obra ha de fundarse en el mejoramiento de la calidad de vida y el respaldo del diálogo y a toda posibilidad de acuerdo. El reto de nuestro futuro es fortalecer la tolerancia y encontrar en la diferencia motivos de aprendizaje.
La búsqueda de mecanismos para la solución de los conflictos contribuye al bienestar de nuestra comunidad, ya que en nuestras relaciones interpersonales será una constante, pero no el origen de la desigualdad, el atropello o la disputa, resultado de la intolerancia y la negación de las posibilidades de intercambio.
El respeto por los derechos y necesidades del otro, han de contribuir a la consolidación de una sociedad equitativa y solidaria, que se mira en los ojos del vecino y del amigo para planear su futuro; hombres y mujeres que estamos dispuestos a dar la mano y acoger a nuestro entorno como parte fundamental de la existencia.
Bibliografía
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